El pasado 30 de septiembre terminó el periodo de prueba gratuita de Apple Music, con lo que la plataforma de música en ‘streaming’ del gigante tecnológico pasó a engrosar la amplia oferta de servicios que ofrecen música en la ‘Nube’. El movimiento se produjo meses después de que varias estrellas de la música anunciasen el lanzamiento de Tidal como plataforma destinada a mejorar uno de los aspectos más controvertidos de estos nuevos sistemas, como es la remuneración a los creadores. Y poco después le siguió el anuncio de Google de que su servicio Play Music incorporaría una función de radio (al igual que Apple con Beats 1) y otras mejoras para competir en el nuevo escenario. Así que, en un plazo relativamente breve, los consumidores de música han pasado de tener un único servicio disponible en España, Spotify, a encontrarse con varias ofertas que tratan de posicionarse en un mercado cada vez más importante. De hecho, en los datos recientemente publicados a través del Anuario de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), se señalaba que de 2013 a 2014 el negocio de la música en ‘streaming’ había aumentado un 50%, hasta llegar a facturar 47 millones de euros, del total de 150 obtenidos por la industria durante el pasado año.
Según Ángel Navas, fundador de IndustriaMusical.es, «la tendencia se ha revertido y el consumo físico mayoritario se está pasando al digital. Por esto todos los actores de esta historia quieren empezar a capitalizar ese crecimiento». Pero, en este panorama, ¿qué distingue a un servicio de otro? ¿Cómo escoger el sistema para escuchar la música de aquí en adelante? La conclusión, después de analizar el mercado, es que, salvo casos específicos, la predisposición a elegir una marca u otra se basará en criterios más emocionales que racionales. Casi todas las plataformas ofrecen un precio similar, fijado en torno a los 10 euros al mes para el consumo ilimitado de todo el catálogo. Éste tampoco presenta grandes diferencias y está fijado en unos 30 millones de canciones disponibles para los principales servicios. La calidad del audio tampoco experimenta variaciones drásticas y tanto Spotify como Google Play Music y Deezer ofrecen ‘bitrates’ (ratios de compresión sonora) similares de 320 kbps, frente a los 256 de Apple Music (ésta última, en su propio formato AAC, bien es cierto, lo cual hace que la comparación no sea exacta). Hay factores como la presencia o no de determinados nombres. Taylor Swift, por ejemplo, retiró toda su música de Spotify como protesta por el sistema de remuneración de la compañía sueca, lo cual provocó un pequeño cataclismo mediático musical. No contenta con ello, protestó por la política de retribución de Apple Music durante los tres meses de prueba gratuita y consiguió que la compañía fundada por Steve Jobs se plegase a sus reclamaciones. El resultado es que si uno quiere escuchar en ‘streaming’ su último disco, el aclamado ‘1989’, tiene que pasar por ese aro. De igual forma, la discografía de Prince sólo está disponible al completo en Tidal. Y la versión en la ‘Nube’ de un disco como ‘The Chronic’, de Dr. Dre (el hombre que inventó el gangsta-rap, pero, sobre todo, el que creó Beats, la firma de auriculares de lujo y su subsiguiente radio, que Apple ha usado como base para su plataforma) es patrimonio exclusivo de la compañía de la manzana mordida.

En este triángulo entre músicos, oyentes y discográficas, el hecho de que las fuerzas tiren hacia un vértice u otro marcará el futuro del sector. Tomás Fernando Flores, director de Radio 3, señala que «para el usuario, las plataformas de ‘streaming’ son una gran revolución: nunca hemos tenido tantísima música a nuestra disposición, una oportunidad tan vital y floreciente para todos los que amamos este arte». Pero, según él, «para los músicos es una gran tragedia, porque reciben una contraprestación económica por su aportación, su creatividad y su talento infinitamente más pequeña de la que recibían por la distribución física o digital de los discos que crean. Ahí está la gran paradoja».

También Thom Yorke, cantante de Radiohead, retiró de Spotify toda su producción en solitario o con Atoms for peace, en protesta por el sistema de pago a los autores. Y Geoff Barrow, de Portishead, se lamentaba hace unos meses de que los beneficios después de impuestos de 34 millones de reproducciones en ‘streaming’ se quedaban en 2.400 euros.
Navas señala que «el valor del compositor en esta era digital» es la asignatura pendiente. «Las discográficas están empezando a ser remuneradas, pero las editoriales, los artistas, todavía están un paso por detrás. Lo más importante de este negocio es hacer canciones, no lo olvidemos». Y va más allá: «Tiene que haber transparencia en el pago de las regalías, en cómo funcionan los sistemas una vez que el dinero llega a las discográficas. Y lo que ocurre es que las plataformas de ‘streaming’ le lanzan la pelota a los sellos, éstos se desentienden un poco y ahí se pierde». Es verdad, admite, «que el sistema es, en sí, sumamente complejo».
¿A cuánto se paga la reproducción en ‘streaming’?
En realidad, no existe una fórmula exacta para calcular cuánto dinero destina cada plataforma , pues el algoritmo se decide en función de factores como el número de reproducciones de usuarios de pago, la localización de las mismas, la publicidad… Spotify asegura que el 70% de lo que ingresa lo entrega a las discográficas para que lo repartan entre los músicos. Tidal eleva esta cifra hasta el 75%, aunque promete compensaciones más directas a los artistas que podrían llegar a triplicar las que reciben por esta forma de distribución (aunque estos mayores beneficios quedarían limitados a una élite, lo cual hace que Tidal sea vista como ‘el streaming de los músicos ricos’). Leo Nascimento, responsable de Deezer España, sitúa también en el 70% la cantidad retornada en concepto de derechos a los creadores de música y habla de la «ignorancia» que existe en este tema. Por eso, en vez de ver al resto de las compañías como rivales, prefiere hablar de «compañeros de batalla». «El mercado no está copado, ni mucho menos, porque hay muchísima gente que no está todavía en el entorno digital», asegura.
El responsable de IndustriaMusical.es no cree «que la diferenciación pase por la exclusividad del material fonográfico; Taylor Swift no es la artista más escuchada en Apple Music». Desde su punto de vista, pasará «por la usabilidad de la plataforma: que entienda al usuario y sea ‘amigable’. Aunque hay franjas que no coinciden, como las cuentas familiares [Apple Music ofrece la opción de disfrutar del servicio hasta en seis equipos por 14,99 euros, mientras que Spotify ofrece un descuento del 50% en la tarifa por cada nuevo miembro de la familia], para universitarios o de mayor calidad de sonido (como Tidal), en líneas generales el precio es muy uniforme. El reto pasa por encontrar ese mínimo común denominador que es la relación calidad-precio».
Y aquí entra el juego de las predicciones. «El crecimiento de Apple Music a nivel global ha sido muy importante, puesto que ha conseguido en muy poco tiempo lo que a otras plataformas les ha costado años. Pero creo que fuera del mercado estadounidense lo va a tener muy difícil si no se abre a opciones ‘freemium'». Navas se refiere al modelo de Spotify, que ofrece la posibilidad de acceder a todo el catálogo de forma gratuita con una menor calidad de sonido y con anuncios insertados en la escucha. Lo mismo que Deezer (pero no Google Music Play). «Es muy complicado convertirse a una plataforma de pago si no hay un periodo de prueba. En ese proceso, estoy de acuerdo con el modelo de Spotify, en el que el 80% de los suscriptores de pago han pasado por el modelo ‘freemium’. Y esa tendencia es mucho más importante en los países latinoamericanos». Por eso cree «que Spotify seguirá creciendo y, al menos por un tiempo, seguirá siendo el líder mundial».
Así pues, la diferenciación pase, quizá, por los servicios complementarios, como las aplicaciones para hacer ‘running’ o mezclar pistas como DJs, la interactividad con las redes sociales (Connect en el caso de Apple, Facebook en alianza con Spotify) y, sobre todo, las ‘playlists’ (listas de reproducción) para descubrir sonidos y orientarse en un mundo que resulta demasiado amplio, como apunta Tomás Fernando Flores: «Las plataformas se convierten en grandes bancos de sonidos que la gente tiene a su disposición, pero que no hay que olvidar que carecen de un nivel de prescripción, del hecho de la misma comunicación, de que dentro de ese gran magma que es internet, si no cuentas con un criterio como el que ofrecemos los profesionales de la comunicación, te puedes sentir muy perdido».
En este sentido, Nascimento subraya la importancia del factor «humano» en esta ecuación. «Por más sofisticado que sea el algoritmo, no hay nada como la conexión entre dos personas para cosas como recomendar canciones, descubrir grupos y, en definitiva, identificar tu ADN musical. Por eso tenemos tantos ‘editores’ pendientes de lo que está pasando», señala. Y cuando habla de editores se refiere tanto a los anónimos como a las estrellas que, como en el caso de Izal, elaboran ‘playlists’ y recomiendan música.
Spotify
Precio:
Gratis (con anuncios) o 9,99 euros al mes (50% de descuento por cada nuevo usuario de la familia).
Catálogo:
30 millones de canciones
Usuarios mundiales:
75 millones, de los cuales 20 millones son suscriptores de pago.
Calidad de audio:
320 kbps
Presencias y ausencias:
Taylor Swift y Thom Yorke dieron de baja todo su catálogo en protesta por la política de retribución a los músicos. Ed Sheeran es el más escuchado de la plataforma, con su canción ‘Thinking Out Loud’ en el ‘top’: más de 500 millones de reproducciones
Otras características:
1.500 millones de ‘playlists’, entre las elaboradas por los usuarios, como las creadas por los trabajadores de Spotify. Recomendaciones de música o artistas similares. Estrenos de discos, material exclusivo y piezas promocionales (One Direction). Interacción con las redes sociales y con plataformas de videojuegos (Playstation). Aplicaciones para correr, remezclar o conectar.
Apple Music
Precio:
9,99 euros. 14,99 para la cuenta familiar (hasta seis usuarios).
Catálogo:
30 millones de canciones
Usuarios mundiales:
6,5 millones
Calidad de audio:
256 kbps (AAC)
Presencias y ausencias:
Es el único servicio de ‘streaming’ donde se puede escuchar ‘1989’ (Taylor Swift) y ‘The chronic’ (Dr. Dre).
Otras características:
Radio Beats 1. Herramienta social Connect.
Google Play Music
Precio:
9,99 euros
Catálogo:
30 millones de canciones
Usuarios mundiales:
1.000 millones de descargas desde Google Play.
Calidad de audio:
320 kbps
Presencias y ausencias:
Al igual que el resto de las plataformas de música en ‘streaming’, los Beatles están ausentes. Sin embargo, desde hace un mes se puede escuchar todo el catálogo de George Harrison en solitario.
Otras características:
Compatibilidad con Android, Chromecast, Google+… Posibilidad de guardar en la ‘Nube’ hasta 50.000 canciones (unos 400 gb a un promedio de 8 megas por canción).
Tidal
Precio:
12 euros (servicio estándar) o 26 euros (servicio HiFi de alta calidad de sonido).
Catálogo:
35 millones de canciones
Usuarios mundiales:
600.000 más 20.000 del servicio HiFi
Calidad de audio:
320 kbps o 1.411 kbps (servicio HiFi).
Presencias y ausencias:
Impulsado por Jay-Z, el proyecto está bendecido asimismo por Beyoncé, Madonna, Rihanna, Coldplay, Calvin Harris, Daft Punk, Jack White, Prince… Éste último ha borrado su discografía completa de todos los servicios de música en ‘streaming’ para reubicarla en Tidal.
Otras características:
85.000 videoclips. Abundancia de estrenos y de material en exclusiva.
Deezer
Precio:
Gratis (con anuncios) o 9,99 euros
Catálogo:
35 millones de canciones
Usuarios mundiales:
16 millones de usuarios activos, de cuales 6 son suscriptores de pago.
Calidad de audio:
320 kbps
Otras características:
Presencia en 180 países (no en EEUU, China ni India). Contenidos ‘comisariados’ por músicos como Izal.
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