Ver una serie en Netflix o una película en Filmin es algo que muchos hacemos, pero no somos conscientes del impacto medioambiental que tienen estas acciones. ¿Es tan grave hacer una maratón del Señor de los Anillos? Os contamos la respuesta.

Se ha hablado mucho acerca del impacto medioambiental que tiene ver contenidos en streaming, el posicionamiento siempre ha sido como si esta acción fuese la principal causante de las emisiones de dióxido de carbono. Lo cierto es que los últimos estudios apuntan a que la realidad es completamente diferente a lo que se piensa a nivel general.

En los últimos años han salido estudios que ponían en foco el consumo de contenido en streaming y que han ido aumentando con motivo del auge del teletrabajo debido a la pandemia. Estos estudios afirmaban que si seguíamos manteniendo ese modelo de vida y de trabajo la huella de carbono podría crecer hasta las 34.3 millones de toneladas, esto causaría que el efecto invernadero fuese todavía más acusante.

Incluso se ha llegado a formular acusaciones veladas hacia los usuarios por consumir contenido en streaming, pues las investigaciones indicarían que serían los culpables en el calentamiento del planeta. Pero un último estudio que llegaría de la mano de techUK, una organización destinada al análisis de cómo la tecnología mejora las oportunidades en el mundo moderno, afirma que el impacto medioambiental del consumo de contenidos por streaming es inferior a lo que se puede llegar a creer.

En el estudio comentan que, lógicamente, ver una pantalla, consume energía y que, por lo tanto, hace uso de fuentes de producción de la misma. Lo que ocurre es que al comparar este consumo de energía a lo que se hacía hace unos años para ver una película, pues el impacto palidece. El ejemplo que ponen es que ahora mucha menos gente va al cine, por lo tanto, ya no utilizan el coche y ese impacto se ve reducido.

No niegan que el consumo en streaming no suponga un gasto y un impacto energético, simplemente afirman que es mucho menor del que generan otras actividades como ir en coche, poner una lavadora o comprar algo que hay necesitado energía para ser producido. De hecho, otro estudio de la mano de Carbon Trust, una empresa que ayuda a reducir las emisiones de carbono de otras empresas, afirma que las emisiones por usuario son pequeñas y dependen del país.

En países con programas más verdes de producción de energía, las emisiones son más bajas. El ejemplo principal es Suecia, cuyos usuarios emiten de media 3 gramos de dióxido de carbono a la atmosfera al consumir contenido en streaming. La media en Europa sería de 55 gramos de dióxido de carbono, una cantidad que equivale al uso de una tetera eléctrica tres veces a lo largo del día.

Eso sí, también existe cierto matiz en cuanto al aparato que se utiliza para ver los contenidos. Los móviles, portátiles o tablets son más eficientes y consumen menos electricidad, así que emiten menos dióxido de carbono a la atmosfera. Un televisor de muchas pulgadas y con certificaciones bajas en cuanto a la eficiencia puede hará un consumo mucho mayor y representará una cantidad más grande de dióxido de carbono enviado a la atmosfera.

Todos los estudios concluyen en que el consumo de energía a la hora de ver contenidos en streaming supone un impacto al medioambiente. Este impacto en la mayoría de los casos es inferior al que puede generar ir en coche durante varios minutos. Además, este impacto se centra en los usuarios y en sus hábitos de consumo, cuando el verdadero problema son las grandes empresas que no cuentan políticas verdes de producción.

Fuente: https://computerhoy.com

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