Sea bajo el paraguas de Spotify o Apple Music, la música digital trasciende las barreras de los soportes. Y estará allí, siempre. Para escuchar donde queramos, incluso, en el próximo dispositivo evolutivo que supere a los celulares o las tabletas.
Fue Spotify, la app lanzada en octubre de 2008, que permite escuchar música online, la que terminó de definir el nuevo rumbo que tomaría la forma de consumir música. La mecánica es sencilla: si uno elige la versión gratuita de la app, puede acceder a la librería completa integrada por cientos de miles de sencillos, pero con acceso limitado a pasar de tema a tema. Si uno paga un pequeño abono mensual, que puede compararse en ocasiones con una o dos tazas de café (dependiendo del mercado), las posibilidades son ilimitadas, teniendo la opción de descargar las canciones en cualquier dispositivo y acceder a las mismas sin necesidad de ninguna conexión.
Aquí se abre un universo nuevo. Porque en lugar de comprar canciones que, en muchas ocasiones, dejaremos de escuchar en el futuro, o al menos, no le daremos la misma relevancia que cuando nos gustó inicialmente, tendremos la llave de abrir y cerrar la puerta de los singles o álbumes con los que nos identifiquemos en este momento, lugar y estado de ánimo.
Apple, se dio cuenta -quizás un poco más tarde de lo que debería- de que el modelo de comprar canciones a un dólar (o un poco más o menos dependiendo del tema), ya no iba a durar mucho más tiempo y desde el 30 de junio estará disponible en 100 mercados Apple Music, una propuesta similar a la de Spotify, con algunas mínimas diferencias, como su radio Beats1, videos (compitiendo con YouTube) y -se presume- una selección más “curada” de los temas que se adaptarían a nuestros gustos, a modo de sugerencia.
El modelo de Spotify es mixto: la versión gratuita, que se sostiene con publicidad y una premium, que tiene un valor de U$S 9,99 (usuario único) y U$S 14,99 (hasta dos usuarios), siempre en Estados Unidos. En Argentina, atentos a la realidad del mercado, el precio es mucho menor y oscila los 40 pesos. Apple no ofrece una opción free y también costará U$S 9,99 en Estados Unidos para uso privado y de U$S 14,99 para una familia de hasta 6 miembros (aquí saca ventaja a Spotify). Aún no se sabe qué pasará en el país.
Y aquí, saber quién ganará la batalla, estará ligado a dos componentes: por un lado, el precio, y por otro el branding. El peso de la marca de Apple, especialmente para los usuarios de iPhone y iPad, es muy fuerte y sus clientes están acostumbrados a pagar más que el resto por productos “relativamente” similares.
La música digital trasciende las barreras de los soportes. Y estará allí, siempre. Para escuchar donde queramos, incluso, en el próximo dispositivo evolutivo que supere a los celulares o las tabletas. No sabemos cuál será la próxima revolución en gadgets. Pero si sabemos que sea cual sea, la música seguirá estando.
En este contexto de opciones multiplataforma de música en streaming, hay muchos equipos que ya permiten disfrutar estas nuevas opciones tecnológicas, tanto sea en gamas Mid, Premium o high entre los que podemos destacar los celulares de gama media más recientes en el mercado argentino, el Moto G.
Cuenta con una pantalla de 4.5 pulgadas con procesador Snapdragon 400 y 1GB de memoria RAM, con cámara posterior de 5 MP. Lo primero que uno nota al usar el móvil es su pantalla de alta definición HD de borde a borde.
En tanto Samsung, otro de los grandes players en Argentina, ofrece el Grand Prime, orientado a las selfies con su cámara frontal de 5MP de gran angular y su posterior de 8 MP. También tiene una pantalla de altísima resolución QHD, de 5 pulgadas.
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